Aparte de su bandera, el rojo es habitual en Perú. Las vestimentas de las mujeres de cualquier edad y condición, resaltan aún más sobre los verdes y majestuosos valles.
A pesar de su extensión y de sus escasos 150 euros mensuales de sueldo base, los peruanos aman a su país y se alegran al saber que a nosostros los turistas también nos gusta esta tierra.
Estamos a punto de dejar la Cordillera Blanca, donde hemos tenido la suerte de colaborar unos días con "Seeds of Hope" en su labor educativa con niños de diversas edades y muy pocos recursos económicos y familiares.
Su sonrisa y agradecimiento, tan grandes como sus montañas, hacen que prosigamos el viaje con la intención de regresar de nuevo.
Los voluntarios de diversos paises que aquí trabajan, consiguen que esta "semilla de esperanza" no sea solo un nombre.
Seguimos conociendo nuevas realidades de este "mundo" cada vez más intenso como es Perú.
Finalmente no entraremos en la selva; es difícil moverse por caminos embarrados y supondría un retraso considerable en nuestra ruta.
Quedan aún muchos paises por conocer y tres años es muy poco tiempo si viajas con el corazón.
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