Dia 6 de abril entramos en Ecuador por la frontera de Huaquillas en la costa. La humedad y el calor nos habían empujado a buscar la sierra de nuevo y tras dos dias de sudor pegajoso ya empezamos a notar de nuevo el fresquito.
La sierra (por la cual transcurre la Panamericana) dispone además de mejores carreteras y mayor seguridad. Está además adornada por gran cantidad de volcanes (Chimborazo, Tungurahua, Cotopaxi, etc.) algunos de los cuales activos y con señas recientes de su poderío.
Notamos una gran diferencia nada más traspasar la linea que divide este país con Perú. Aquí los automóviles, las casas, las carreteras, los restaurantes, etc., denotan que el dolar ha supuesto para los ecuatorianos un fuerte empuje hacia la modernización y las ganas de superación económica.
Las grandes cantidades de dinero que los emigrantes han ido enviando aquí ha supuesto que en zonas como Cuenca (bellísima ciudad colonial) te sientas paradójicamente como en España.
Aquí todos tiene algún familiar o amigo trabajando en EEUU, España o Italia, como así lo demuestran las ofertas de los incontables locutorios. Incluso el estilo de algunas casas espectaculares es ya más extranjero que propiamente del país, y desentona tanto con el paisaje como con el resto de las edificaciones que se hallan a los lados de cualquier carretera por pequeña que sea.
Mañana conoceremos su capital y luego a seguir pedalenado hacia el norte para buscar el punto cero donde se dividen los hemisferios.
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