Hace ya casi un més que decidimos entrar en este maravilloso país.
En contra de lo previsto inicialmente, y grácias a los consejos de otros viajeros que conocimos en nuestra ruta, nos recomendaron efusívamente visitarlo.
Nada más cruzar la tranquila frontera de Rumichaca, nuestra equivocada noción fué cambiando rápidamente.
A los pocos días, ya contabamos con innumerables amigos que han ralentizado nuestro pedalear diario con su amabilidad, su hospitalidad y sobre todo sus esfuerzos en hacernos ver que este lugar vale mucho la pena.
Aquí, la afición al ciclismo es muy grande, y sus continuos desniveles hacen florecer a verdaderos ases, escaladores incansables que nos animan cuando se cruzan con nosotros en alguna de estas interminables rampas.
Estamos conociendo gran cantidad de frutas, plantas, aves y lugares que impactan por su vegetación.
El agua brota por todas partes y en algunos momentos, esas fuertes lluvias que riegan la mayor parte del país, nos obligan a resguardarnos y a esperar pacientemente que salga el duro sol de nuevo.
Si en un principio queríamos pasar desapercibidos, la reallidad es ahora muy distinta y es el país donde nos han entrevistado más (televisión, prensa y radio) .
Estamos a unos dias de Cartagena, en la costa del Pacífico; pero como decíamos antes, las continuas y gratas sorpresas de Colombia son el bonito día a día.