El istmo de Panamá ha resultado un paseo rápido de unos 500 km, en un país fácil, de buen clima, seguro, muy americano y que por sus especiales características económicas (bajos impuestos y grandes facilidades para la inversión y la segunda residencia) hacen que este lugar sea un imán para estranjeros.
El puente de Las Américas permite observar el ajetreio de barcos que circulan por el Canal y se compremde perfectamente que esta empresa pueda donar grandes cantidades de dinero para obras de diversa índole en todo el país.
El paso de Colombia hasta aquí lo efectuamos en un velero de 12 metros, aprovechando la ocasión para conocer las paradisíacas islas de San Blas en el Caribe panameño, coincidiendo con dos gallegos, un francés, un israelí y un uruguayo; transportando bicicletas y hasta una moto.
Ésta es la única manera, aparte del avión, de evitar el selvático y peligroso tapón del Darién.
Nos ha sorprendido que incluso las guías de turismo que facilitan los hoteles y puntos de información expliquen detalladamente cómo comprar una casa, montar un negocio o simplemente invertir dinero en este paraiso fiscal.
Hoy hemos entrado en Costa Rica y de nuevo otra moneda y un nuevo sello en el pasaporte pero la misma orografía y simpatía de la gente.
Sobrepasados los 8000km de pedaleo empezamos ya las revisiones importantes en las bicis: cambios, cables, frenos, engrases, etc.
Por suerte nuestra piernas siguen sin necesitar recambio...
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