Hace unos días decidimos ir hacia el este. Demasiado frío en Salt Lake City y dos días de nevadas han sido suficientes para la elección.
Seguramente tendremos que solicitar una extensión de visado, lo que supondrá llegar a Canadá con mejor clima.
Los tres días para llegar a Monument Valley han sido eternos, el paisaje cambia poco y las millas se hacen eternas. Pero llegar vale la pena. No es de extrañar que este lugar haya sido escenario de películas de tantos géneros.
La tribu de los Navajos controla este territorio que se les cedió años atrás. La vida aquí es dura, el frío invierno y el tremendo calor del verano hacen de esta tierra un lugar inhóspito.
Menudo regalito se les hizo...
Con demasiada frecuencia se ven en la cuneta latas de verveza y botellas vacías de distintos licores más fuertes. Es una de sus maneras de resignarse a la cruda realidad.
El turista (o sea, nosotros ), aunque viaje en bicicleta, está sólo de paso. Ellos se quedan aquí porque es lo único que tienen y les une a su pasado, a su historia.
Casi nadie monta a caballo (los comercian para sobrevivir). Ahora usan viejas rancheras (pick up)
y los más afortunados han cambiado las sillas de montar por potentes Quad
La suerte sigue de nuestro lado y hace una semana, esquivamos una fuerte tormenta de viento que inundó de arena las casas y tumbó en segundos varios trailers...
A lo peor, ya estaríamos en Canada....rebozaditos.
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