"Cruzar el Outback es algo que no recomiendo ni a mi peor enemigo".
Así empieza una famosa guía cuando se refiere a pedalear por Australia.
A pesar de todo y después de 4000 km. lo hemos logrado. Seis semanas duras, muy duras, sobre todo a partir de Alice Springs donde empezamos a notar el bochorno tropical. Era imprescindible parar al medio día y pedalear cuando el sol estaba más bajo; incluso algunas veces de noche, con la tranquila y agradable soledad en el desierto.
Era necesario beber más de 10 litros de agua (caliente y de dudosa calidad...) para sobrevivir.
Es difícil resumir en pocas palabras las sensaciones que hemos tenido estos días.
Un país más grande que toda Europa necesita mucho tiempo para ser conocido.
Los problemas que tiene Ausstralia con los aborígenes (alcohol, drogas, etc.) son de difícil solución, pero al igual que sucede con los indios de Estados Unidos y Canadá ellos estaban aquí primero y ahora sus vidas y su historia choca con la modernidad.
Ya no quedan nómadas, nadie quiere vivir en el desierto. Es más facil recibir una paga del gobierno cada 15 dias y sentarse a la sombra de un eucaliptus con una coca cola en la mano y jugar a cartas dejando pasar la vida, a su modo.
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