Rectas interminables, rodeados de cactus por ambos lados y el implacable sol que no deja de calentar hasta el ocaso.
Baja California refleja claramente lo duro que puede ser vivir en una zona en la que apenas llueve una vez al año. Entre las 12 h. y las 16 h. nadie se atreve a circular por las calles, es como si los pequeños pueblos se convirtieran de repente en desolados y fantasmagóricos lugares.
Pensábamos que el desierto de Atacama seria lo mas duro, pero evidentemente Baja California Sur, en setiembre, ocupa el primer lugar y es difícil poder pedalear nuestra deseada media de 100 Km. diarios.
Para complicarlo aun mas, el viento casi siempre de cara, caliente y polvoriento, va dejando su marca en nuestra piel. Pero todo tiene su recompensa, sigues pedaleando y encuentras pequeñas calas y maravillosas playas, fauna viva y colores espectaculares.
Ya hacia el norte, la temperatura se normaliza, tu cuerpo deja de sudar y con suerte, puedes incluso taparte por la noche.
Quedan pocos kilómetros para entrar en un nuevo país, EEUU (California), nos obligara a cambiar el idioma y a acostumbrarnos a un estilo de vida diferente. Pero ahí están los retos y Canadá queda ya mucho mas cerca. Nuestro nuevo amigo Alberto (de Ensenada), esta preparando su equipaje para acompañarnos en un tramos de esta aventura y el precioso recuerdo de México estará aquí para siempre.
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